Sendero del Bosque
En Uruguay los bosques nativos ocupan aproximadamente el 4% del área del país. A pesar de su superficie relativamente reducida, estos ecosistemas albergan un gran número de especies. En el paisaje uruguayo, este tipo de vegetación se manifiesta con diferentes variantes, tales como el bosque ribereño (a lo largo de los cursos de agua), el bosque serrano (asociado a las serranías rocosas), el bosque de quebrada (en valles encajonados), el bosque parque (formación abierta con diversas variantes según la especie dominate) y el bosque psamófilo (característico de la franja costera).
En el Parque de las Esculturas de Garzón encontramos muestras de bosque serrano y ribereño. A través de actividades de remoción de especies exóticas se realizan esfuerzos por recuperar la vegetación nativa. El Sendero del Bosque comienza recorriendo una isleta de bosque serrano. En su periferia los matorrales de Espina de la Cruz (Colletia paradoxa) sirven de refugios espinosos para pequeños mamíferos y aves. En el centro destaca un espacio abierto con grandes afloramientos rocosos e imponentes ejemplares de Cardón (Cereus uruguayanus); en primavera este lugar funciona como un anfiteatro natural donde se pueden escuchar las voces de muchos pájaros nativos como el Cardenal Azul (Stephanophorus diadematus), el Fio-fío Pico Corto (Elaenia parvirostris), el Zorzal (Turdus rufiventris) y el Chiví (Vireo olivaceus).
En el bosque nativo del Parque se pueden encontrar diferentes relaciones e interdependencias. La Pava de Monte (Penelope obscura), una gran consumidora de frutos, contribuye a la regeneración de muchos árboles mediante la dispersión de sus semillas. Las plantas epífitas (especies que crecen sobre otras) generar diferentes interacciones. El Clavel del Aire (Tillandsia aeranthos), por ejemplo, resulta inofensivo para las plantas que le sirven de soporte. El Higuerón (Ficus luschnathiana) en cambio, va estrangulando al árbol sobre el que se desarrolla, el que eventualmente muere.